
A veces la relación de los padres separados afecta el comportamiento de los hijos sobre unos de los dos mayores, El italiano Piero Ferruci, en su libro “Nuestros maestros los niños” dice: Ha hecho falta tiempo, pero al
final me he dado cuenta: la relación con mis hijos pasa a través de la relación con mi mujer. No puedo tener con ellos una buena relación si mi relación con ella no es buena”.
La experiencia le ha demostrado que “cada ser humano es el resultado de la relación entre dos individuos: su padre y su madre. Y esa relación sigue viviendo dentro de cada uno como una armonía bellísima o como una laceración dolorosa. La relación entre nuestros progenitores -dice Ferruci- nos constituye en lo que somos. Si la relación está envenenada, el veneno circulará por su organismo. La conclusión entonces parece clara: si quieres ser un buen padre, sé un gran marido. Si para elm caso, el matrimonio ya se fue al traste, no hay que esperar milagros, pero sí se puede ser auténtico. Eso es lo que más aprecian los hijos. Ellos ya han hecho vida aparte y ahora son el fruto de lo la pareja bien o mal construyo; sin embargo, a pesar de la sepraración se puede llevar relación cordial. Simplemente, con los hijos que no estan con viviendo con el padre, el padre debe ser detallista, estar pendiente preocúparse y darle importancia a sus cosas y ante todo, no ser sobre protector. Ellos necesitan saber que su padre los quiere, pero no que después de adultos pretenda vivir la vida por ellos ni evitarles los dolores, que son propios de la vida. Vivir y déjarlos vivir, pero darles mucho amor. Ya no se es el esposo de la madre, pero hasta la muerte se será el padre.
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