Ya se me olvidó como es estar con un hombre


Estimada Consuelo:


No tengo memoria de haber tenido relaciones con mi marido en los últimos seis años, salvo cuando encargamos a nuestros tres hijos.


Con el tiempo fuimos perdiendo el gusto por el placer y nuestra vida íntima se limita a una que otra posición del monje hasta él quedarse dormido. Él cumple cabalmente con sus obligaciones económicas,  pero nada más. 


Yo, por mi parte, creo que la sexualidad ya se me murió, aunque no me faltan deseos de experimentar, pero con quién?.  Total, no lo haría por respeto a mis hijos.


Señora, ya no estoy muy segura si estaré obrando bien o si voy a acabar mi vida seca como una guadua”.

Querida amiga:
Tiene razón cuando se queja por la rutina; porque el tedio es el principal enemigo de las relaciones sentimentales. No se vaya a apagar como el pabilo de una vela. Es necesario que nuevamente sueñen, que vibren con la vida, y nada mejor que lograrlo con el hombre que siempre ha estado a su lado. 

Así pues que, ¿por qué no dialogar con su esposo y recordarle aquellas bellas costumbres que tuvieron de recién casados o incluso de novios? Es muy posible que si ambos aportan un poco de magia su vida vuelva a brillar como la luna en las noches de equinoccio y al final arreglen sus diferencias al calor de las sábanas.


Nada se asemeja a una buena faena. 


Con una buena dosis de pasión, hasta la más santa termina cediendo.

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